—Lo pones a 24 grados, no a 16. Porque si no, al otro día amaneces con la cara torcida y reclamándole a Dios por haberte dado un resfriado en plena ola de calor.
—¿Otra vez con el aire, hijo? Pareces un mono frente a una máquina de escribir. como se pone el aire acondicionado en frio
— Mode —dijo ella, señalando la pantalla donde ahora brillaba un copo de nieve ❄️—. Ese es el botón. Nunca el solesito, que eso es para el invierno. ¿Y sabes qué más? —Lo pones a 24 grados, no a 16
Frente al aparato de aire acondicionado que había instalado dos años atrás, sintió la misma vergüenza que un astronauta que olvida cómo abrir la escotilla. El mando descansaba sobre la mesa, impasible, con sus 18 botones crípticos. Pareces un mono frente a una máquina de escribir
Ella suspiró, tomó el mando con la sabiduría de quien había sobrevivido a tres apagones y una invasión de murciélagos, y presionó un botón.
El equipo ronroneó. Luego, con un suspiro metálico, empezó a escupir una brisa glacial que hizo bailar las cortinas.
—Basta —murmuró, levantándose del sillón con determinación.